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Qué comida de la ofrenda del Día de Muertos se puede consumir y cuál conviene desechar

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Al retirar la ofrenda del Día de Muertos, algunas frutas enteras y productos empaquetados podrían consumirse si se conservaron adecuadamente y siguen en buenas condiciones. Los alimentos preparados y otros perecederos que pasaron varias horas a temperatura ambiente, en cambio, deben desecharse para reducir el riesgo de enfermedades.

La recomendación depende del tipo de alimento y de cómo se almacenó, no solo de cuánto tiempo estuvo en el altar. La comida expuesta al ambiente durante varios días puede perder condiciones seguras, aunque parezca normal.

Qué alimentos pueden aprovecharse

Las frutas enteras, como mandarinas, naranjas, manzanas y plátanos, pueden aprovecharse si no tienen golpes, moho ni señales de descomposición. Los dulces, chocolates y otros productos empaquetados pueden consumirse si el empaque permanece cerrado, no está dañado y el producto no ha caducado.

El pan de muerto también puede comerse si no presenta humedad, moho ni cambios inusuales. Si hay dudas sobre su conservación o su estado, lo más prudente es no consumirlo.

Cuándo desechar comida de la ofrenda

Tamales, mole, arroz, guisados y otros platillos preparados requieren especial cuidado. Como regla general, los alimentos que necesitan refrigeración no deben permanecer a temperatura ambiente más de dos horas; si el ambiente supera los 32 °C, el límite recomendado es una hora. Si estuvieron expuestos más tiempo, es mejor desecharlos, aunque huelan y se vean bien.

También conviene desechar los productos perecederos que pasaron varios días sin refrigeración, especialmente los que contienen carne, pollo, pescado, leche, crema, queso, huevo o mayonesa. Evita consumir frutas partidas, peladas o mordidas que hayan quedado expuestas durante mucho tiempo, así como el agua colocada en los vasos de la ofrenda.

El aspecto no siempre revela si un alimento es seguro

Moho, cambios de color, mal olor, textura viscosa, humedad excesiva o insectos son señales para desechar un alimento. En las frutas, también pueden aparecer zonas demasiado blandas, manchas oscuras o líquidos extraños.

Sin embargo, la comida contaminada no siempre presenta cambios visibles ni un olor desagradable. No la pruebes para comprobar si aún sirve: si estuvo demasiado tiempo sin refrigeración o no sabes cómo se conservó, lo más seguro es desecharla.